La alegría de la llegada de la primavera.
Hay platos tradicionales que si bien pueden preparase todo el año, se convierten en rituales de los primeros días de sol y del agradable clima de abril. Cuando llega la primavera se transforma nuestra cotidianeidad: la sobremesa se hace más extensa, movemos el comedor al exterior y preparar las comidas se vuelve una excusa para reunir a familia y amigos en casa y cocinar juntos.
El Flamenquín es típico de la ciudad de Córdoba y está profundamente arraigado en la tradición de Andalucía. Su preparación no es especialmente complicada, pero requiere que no perdamos ningún detalle y buscar con anticipación los ingredientes correctos. El resultado es un plato crujiente y sabroso que al poder comerse con las manos es ideal para servir en el exterior, ya sea en nuestro patio de casa o en el campo.
La receta empieza al escoger los filetes de lomo fino de cerdo, que se ablandan hasta lograr un resultado fino y flexible. Sobre estos se coloca el jamón serrano que le aporta su textura y aroma. Aquí es donde podemos aplicar toda nuestra creatividad, ya que a pesar de que la versión clásica es la más reconocida, algunos chefs gustan de incorporar queso o verduras a la preparación, logrando un resultado que se derrite en la boca.
Luego de preparar el lomo, jamón y los ingredientes adicionales de nuestra preferencia, se enrolla con firmeza, se empaniza con harina, huevo y pan rallado y se fríe en aceite de oliva hasta alcanzar un rollo de cocción uniforme. Si seguimos los pasos con cuidado el resultado será crujiente en el exterior y jugoso en el interior, un contraste que define el éxito de nuestro plato.
Como siempre sucede con las recetas tradicionales existen variantes según cada hogar y según cada tradición, puede cambiar el tipo de queso o embutido utilizado, pero el resultado es siempre reconocible y fiel a su origen andaluz.


Ingredientes para cuatro comensales:
- 4 filetes finos de lomo de cerdo
- 8 lonchas de jamón serrano
- 2 huevos
- Harina
- Pan rallado
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta negra al gusto
Preparación
Afina y prepara la carne, puedes ponerla dentro de papel film y golpearla suavemente hasta dejar muy fino el lomo, de 3 a 5 mm de espesor. Salpimienta de manera ligera ya que el jamón aportará su sal y recuerda que mientras más fino el lomo, la cocción será más uniforme.
Para el relleno coloca una a dos lonchas de jamón por cada filete cuidando que no sobresalga mucho por los lados. Ahora viene el punto más importante: el enrollado debe hacerse con cuidado y presionando bien para que no queden bolsas de aire. Un error común es que si el enrollado no queda firme el Flamenquín puede desarmarse al momento de freír.
El empanado clásico se puede hacer batiendo bien los huevos por un lado y por el otro preparando la harina y el pan rallado. Pasa cada flamenquín por harina, luego el huevo batido y finalmente por pan rallado asegurándote que todo el rollo quede muy bien cubierto.
Se fríe a 180 °C de cuatro a seis minutos girando cada rollo para lograr un dorado crujiente y uniforme. Se puede dejar reposar durante dos minutos en papel absorbente antes de cortar y se presenta usualmente entero o cortado en diagonal si es que se va a servir como entremés o acompañando bebidas frías.
Finalmente, acompáñalo con una ensalada simple, mayonesa y patatas fritas.
En cuanto al maridaje, el flamenquín es un aliado natural de los vinos de su territorio, por ejemplo, un fino de Montilla-Moriles o un blanco joven andaluz. Si prefieres el tinto busca un vino que no opaque los matices del lomo o del jamón.
Cuando lo veas en tu mesa sabrás que el Flamenquín es mucho más que un plato, es una manera de compartir ya que nos invita a reunirnos y gozar de la mejor compañía.
Luego de meses de frío podemos salir al aire libre y disfrutar de la alegría que nos trae la primavera.
Somos Aytosa Studio, con mucho gusto.